Siempre he creído que las grandes empresas eran las que mejor trabajaban, las que mejor producían y en la que mas profesionales habían. Después de casi 5 años en una, me doy cuenta que es mas bien lo contrario, empresas como la mía, hacen que uno pierda el amor por su profesión. Si es cierto que hace ya bastante, el intrusismo en el sector de la informática ha marcado la decadencia de la misma. Con el fin de hacer una limpia "espíritu-profesional" decidí apostar por un nuevo puesto en Madrid, dejando atrás todo lo bueno de mi Barcelona. Después de un año y medio me doy cuenta que de lo que me quejaba allí se acentúa todavía mas aquí.
Solo hay que empezar por la gestión, hablo de la gestión porque ahora mi nuevo rol esta mas enfocado a ese ámbito que al técnico y he podido observar las deficiencias y las grandes mentiras de este arte. Solo os digo que el 70% del grueso de la empresa, son herencias de dinastías que se han ido colocando a dedo en los puestos de mas relevancia y para colmo son ineptos, vagos y hasta cierto punto, gente que lo ha tenido todo sin valorarlo nunca. Cuando estas en un ambiente así, es difícil empujar, sentirse motivado y tratar de cambiar las cosas, el hábitat te contamina hasta cierto punto que te vuelves uno de ellos, tu trabajo te aburre tanto que buscas distracciones, pequeños hobbys que rellene el espacio de vida que te esta robando tu trabajo poco gratificante.
El ser humano por si mismo esta diseñado para quejarse ("yo me incluyo"), muchos quejarse lo enmascaran con ser críticos, pero al fin y al cabo es quejarse. Espero que esto se tome como una critica y no como una carta mas de un profesional desesperado y cansado de ir a contracorriente esperando un final feliz como el de los cuentos que nos leían nuestras madres antes de ir a dormir cuando eramos enanos.
Mañana mas.